Abstract
Este informe identifica una serie de publicaciones -- Tombs (1999), Heath (2011), Gafney (2013), Trainor (2014 ) -- que han reconocido de forma independiente y explícita a Jesús como víctima de abusos sexuales. También identifica otras investigaciones que han vinculado indirectamente la cruz al abuso sexual, pero no han considerado explícitamente a Jesús como víctima. Seguidamente, presenta los hallazgos iniciales de las entrevistas piloto realizadas durante el año 2018 con un pequeño grupo de sobrevivientes varones adultos y sus reacciones a la idea de Tombs (1999) de señalar a Jesús como víctima de abuso sexual, y lo que esto podría significar para los sobrevivientes u otros miembros de la Iglesia. Todos los miembros del grupo sufrieron abusos por parte de líderes del Sodalicio en el Perú cuando eran adolescentes o jóvenes. Muchos de los participantes fueron entrevistados en investigaciones previas que examinaban el impacto del abuso, con particular interés en el impacto espiritual (Figueroa y Tombs, 2016). Las entrevistas de 2018 sugieren que: (1) la mayoría encontró que la evidencia histórica para afirmar que Jesús fue víctima de abuso sexual puede ser convincente; (2) el grupo estuvo claramente dividido sobre la posibilidad de que este tema pudiera servir directamente a los sobrevivientes de abusos sexuales; (3) todo el grupo indicó que, independientemente de su valor directo para los sobrevivientes, reconocer a Jesús como víctima de abuso sexual podría hacer una diferencia significativa en cuanto a la forma en la cual la Iglesia entiende el abuso y trata a los sobrevivientes.